escritores peruanos

Biografía de Daniel Alarcón

 

“Cada día que me puedo dedicar de lleno a escribir es un triunfo.”

Corría el año 1977 y, mientras Vargas Llosa daba los últimos toques a su novela Vida y Milagros de Pedro Camacho, nacía en Lima quien fuera considerado por los críticos, en el 2003, una promesa literaria.

Con una inventiva inagotable, detallista y gran observador, a Daniel Alarcón se le considera uno de los mejores escritores jóvenes peruanos del siglo XXI. Y es que, aquel niño lector de Dostoyevsky, Tolstoi, Babel y Chéjov, se pronuncia, hoy en día, rescatando la cotidianeidad globalizada de todo individuo y sistema.

Daniel Gonzalo Alarcón Solís nació en Lima (Perú) el 5 de marzo de 1977. Sus primeros pasos, sus sentidos, sus balbuceos y primeras palabras, los experimentó en Perú. Su infancia, sin embargo, transcurrió entre balones y libros en Estados Unidos (Birmingham, Alabama), país donde se crió.

Fue en 1980 época en que el grupo terrorista Sendero Luminoso llevó a cabo su primer acto de guerra cuando sus padres, Renato Alarcón Guzmán (arequipeño) y Graciela Solís (limeña), ambos médicos, y entonces profesores en la Universidad Peruana Cayetano Heredia, decidieron aceptar una oferta de trabajo del Hospital Universitario de Birmingham. Desde entonces, la vida y la educación académica de Daniel el menory la de sus hermanas, Patricia y Sylvia, tomó un curso diferente.

En su adolescencia, poco antes de terminar la secundaria en el colegio Indian Springs en Shelby, Alabama; Alarcón fue seleccionado para asistir al Telluride Association Summer Program, un prestigioso taller de verano donde tenía que leer un libro por día durante seis semanas. Sin embargo, su afición por la lectura lo acompañaba desde antes. “Me he nutrido de Dostoyevsky y Chéjov desde que tenía uso de la razón”.

Si bien sus primeras lecturas lo sitúan en el dramatismo espectacular de autores rusos, su repertorio le ofreció, además, otras sensaciones. “Leí Aunt Julia and the Scriptwriter a los doce años. No entendí una palabra, pero me encantó.”

Con esa naturalidad, Daniel Alarcón también expresa haber leído a tantos autores como le ha sido posible. Griegos, rusos, polacos, estadounidenses, mexicanos, argentinos, chilenos, cubanos,… y, por supuesto, peruanos. Pues, a pesar de haber crecido fuera de su país de origen y de haber recibido una educación en inglés —idioma en el que leyó la mayoría de libros—, la presencia peruana lo ha acompañado desde siempre.

“Yo crecí en un ambiente peruano, en una casa peruana, en un entorno peruano donde se hablaba mucho del Perú, de los familiares. Se hablaba en español… Sí, había un cariño y una presencia peruana muy fuerte”.

Leyó a Bryce y Vargas Llosa en inglés, y no es, sino, años después, cuando se anima a leer en español —por esfuerzo personal—, tanto a escritores peruanos como a latinoamericanos.

Reconoce la influencia del realismo de Vargas Llosa y Hemingway, el dramatismo de los rusos, pero le gustaría poder escribir como Arguedas, porque “Arguedas es una figura fascinante para mí”.

Al igual que José María Arguedas, Daniel Alarcón también estudió antropología. Se graduó en la Universidad de Columbia, en Iowa. Además, con una maestría en Escritura Creativa, ejerció de profesor y consejero durante dos años en escuelas públicas de Nueva York , y montó un taller de fotografía en un barrio marginal de Lima, Perú.

A los 29 años, fue profesor residente del Mills College.

“Cuando estaba en el colegio escribía cuentitos y ya desde la universidad publicaba en el New Yorker y otras revistas aquí en los Estados Unidos y crónicas en el Perú”. Su libro de cuentos: ‘War by candlelights’, fue finalista del premio PEN/Hemingway 2005. Alfaguara lo publicó en español con el título: ‘Guerra a la luz de las velas’ (2006). La mayoría de sus personajes son seres marginales, que habitan lugares arrasados por una guerra interna y cuyas expectativas de futuro son practicamente nulas.

Actualmente, radica a tiempo parcial en dos ciudades: Lima y California.

“Yo entiendo que todo eso es muy relativo, no es de la misma manera que alguien que se crió acá, pero nadie me quita la identidad, nadie me quita la nacionalidad, nadie me quita el derecho de escribir sobre mi país.”

 
   
 

 


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